


El Caqui ha crecido entre aligustres, laureles y rosales, pero él destaca imponente. Ha extendido sus ramas y , cuando está desnudo de hojas, su silueta tiene un toque un poco oriental. Más tarde sus hojas, verde brillante, anuncian como ninguno la llegada del verano. Empiezan a salir los frutos y hay que apuntalar sus ramas, hasta siete horquillas he tenido que ponerle este año, pues no pueden con el peso.
Pero es ahora cuando atrae todas las miradas, rojo, amarillo, verde, naranja. Inigualable cuando el sol atraviesa sus hojas.


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